A ver de qué manera te lo cuento sin que te asustes: si bien haya acabado el curso, tus hijos pueden padecer una infestación por piojos…. sí, esos parásitos enanos que te han estado dando la lata los últimos meses, y a los que desearías haber dado el adiós terminante. ¿Las razones? es posible que no hayas eliminado adecuadamente ninfas y liendres, o bien que al continuar en contacto con otros peques en piscinas, talleres de verano, etcétera les resulte simple a estos pequeños insectos pasar de cabeza a cabeza.

Algunos datos

Piojos

Por el hecho de que los piojos no brincan ni vuelan, mas en cuando tienen la ocasión de desplazarse por un pelo para lograr otro, corren mucho. Si bien no es la primera vez que os charlamos de su supresión, en esta entrada procuramos aportar pistas que resulten útiles, y dejen que tus sacrificios sean efectivos. Mas si me dejáis, vuelvo a los piojos y el verano (o bien el verano y los piojos), tengamos presente que con las elevadas temperaturas, las condiciones de vida y reproducción mejoran, puesto que al calor que mana el cuerpo humano (hábitat exclusivo) se aúnan esos grados de más que el estío nos ‘regala’; por si no fuera suficiente el calor húmedo les encanta: y ahí tenemos a los peques con las cabezas prácticamente siempre y en toda circunstancia mojadas, la proliferación está cantada.

Popularmente diríase que unos pequeños tienen más predisposición que otros a ser invadidos por estos seres muy pequeños, eso no lo sé, mas si jamás habéis tenido en casa te digo 2 cosas: primeramente felicitaciones (y que todo prosiga como está) seguidamente ¡no te confíes! pues como me ha ocurrido a mí puedes pasar diez años sin saber nada de ellos, y ¡de pronto! no poderte librar de sus huevos, ninfas y ejemplares adultos, hagas cuanto hagas. Es de este modo. No es preciso que te cuente de qué forma son: si examinas el pelo y ves pequeños huevos blancos y alargados, tu hijo tiene liendres (los huevos), si son bolas pequeñas redondas y negras, se trata de ninfas (los bebés), y si los ves andando (con sus seis patas) a sus anchas, son superfluas más explicaciones.

Los piojos en el momento en que maduran no son siempre y en toda circunstancia simples de advertir por más que mires, mas para eso están las liendreras cuando sospechas (y más abajo vamos a explicar un poco más sobre esto); conforme las peculiaridades del pelo, pueden ocultarse realmente bien. Eso si: hay un signo inconfundible: el rascado. Cuando ves a un pequeño rascándose la zona occipital o bien los costados sobre las orejas, y además de esto rasca con determinada desesperación, prácticamente seguro que hay piojos por el medio.

La vida de un piojo

¡Y ahora! ¿qué hago ? te preguntas la primera vez que entran piojos en casa (tengan los pequeños tres o bien nueve años), puesto que suprimirlos, como es lógico, y reiterar el tratamiento y revisiones hasta el momento en que no quede ni una liendre. Pues mira: de cada diez liendres, se calcula que van a salir nueve hembras ¡prácticamente nada!, y cada una es capaz de poner por su parte diez huevos diarios, ¡uf, uf! me asusta hasta hacer el cálculo. El sesenta por ciento de esos huevos llegan a ser adultos si no lo solucionas, además de esto están puestos a un máximo de dos milímetros del cuero capilar, con lo que cuando examines hazlo a fondo.

Más o menos cara los siete días de ser puesto el huevo eclosiona y ¡oh sorpresa! nace de el una ninfa que desde el primer instante chupa sangre del cuero capilar que la cobija, y molesta de una manera inversamente proporcional a su muy pequeño tamaño. Unas 3 mudas y un par de semanas después, el piojo es maduro y se reproduce por el hecho de que se ha distinguido sexualmente. Si has dejado que lleguen a ese punto, aplícate y ten mucha paciencia. Además de esto el ciclo de vida es largo (treinta y cinco días), y se junta con los ciclos de los nuevos que van naciendo.

Acabar con ellos

Los pediculicidas químicos comienzan a ser ineficaces puesto que los piojos se han hecho resistentes; hay otros productos más modernos que son derivados de la silicona y actúan matando por deshidratación, son más costosos si bien vale la pena efectuar la inversión. Eso sí, mucha prudencia por el hecho de que no hay nada (salvo la supresión por arrastre) que mate a una liendre, además de esto están pegadas a pelo y en ocasiones cuesta un tanto sacarlas de su lugar.

¿Qué más puedo hacer?

Si usas algún producto químico: aplícalo bien siguiendo las instrucciones del fabricante y cubriendo bien la zona, espera el tiempo recomendado y procede a pasar bien la lendrera por todo el pelo (mechón a mechón y repitiendo).El tratamiento se repite a los siete días que es cuando los huevos que estaban recién puestos van a nacer.

Si no usas ningún producto químico: pasa la liendrera a diario (anterior aplicación de acondicionador por el pelo) hasta el momento en que no salga ni una ninfa, y dos días más. Cuidado con las reinfestaciones.
Adquiere lendreras buenas, pregunta en tu farmacia.

Eludiendo el contagio.

Esta es la parte más bastante difícil, por el hecho de que no vas a decirles a los peques dejen de unir sus cabezas, sería absurdo. Lo que si se puede (y debe) hacer es eludir que compartan toallas y gorros de baño, lentes de bucear, diademas, horquillas del pelo, gomas, peines, etcétera Probablemente en el pañuelo que lleva tu hija no hay piojos ni huevos por el hecho de que prefieren el pelo (puestos a seleccionar 🙂 ), mas bueno, por si las moscas. Hay quien afirma que si el cepillo se sumerge tres horas en agua los posibles piojos que hubiesen se ahogan, otras fuentes aseguran que los piojos no se ahogan si bien pasen días en el agua, ya no sé que meditar, he tirado dos cepillos solo por temor, si bien suelo lavarlos realmente bien, desinfectarlos y emplearlos solo para un pequeño.

Es buena idea además de esto que las pequeñas lleven el pelo realmente bien estirado y recogido (trenzas, coletas, moños, ) de este modo va a ser bastante difícil que un piojo les suba, y que los que llevan encima vayan a otras casas. Si tus hijos juegan diariamente con otros pequeños y tienes sospechas, puesto que empleas repelentes y pasas peineta por lo menos una vez por semana.

Puedes utilizar lociones repelentes con pediculicidas, o bien recurrir a antídotos más naturales como el aceite del árbol del te diluido y pulverizado, o bien emulsionado con el chambú; acostumbra a marchar, mas observa que no lo traguen.

Piojos y agua

No, no nadan… si pasan de cabeza a cabeza es por el hecho de que los pequeños juegan muy juntos al salir de la piscina. Están tan bien adheridos a los pelos infantiles (y generalmente a los adultos) que no bajan de ahí ni con el cloro de la piscina, conque no procures pasarte tres horas lanzándote, nadando y buceando, te fatigarás y no vas a poder contra ellos.

Me he guardado para el final un ‘truco de vieja’ que marcha para terminar ya antes con la eliminación: si empapas el pelo con aceite de oliva templados y enrollas con papel largometraje de cocina aguardando una hora, al pasar la liendrera asimismo se van a ir los huevos, si bien eso no desea decir que no debas reiterar ciertos días más. Y te recuerdo que el mejor antídoto es tu paciencia y constancia, que no te venza el cansancio ni el desánimo.